9.12.16

No te Desanimes Dios Restaura

No te desanimes, el Señor restaura. La Biblia presenta también a Dios como alfarero en relación con la obra que hace en cada uno de nosotros. El alfarero sabe muy bien su oficio y el uso de sus herramientas. 

En casa del alfarero podemos hallar instrumentos como la rueda, el barro, los hierrillos y desbastadores, elementos usados para formar la vasija, quitar las asperezas que puedan haber y pulir los detalles del material, y por supuesto el horno el cual da la dureza apropiada y la estructura final al recipiente que se hace.  

El Señor espera de nosotros humildad, sometimiento y arrepentimiento sincero,  Jeremías 18:5-9 “Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel, dice Jehová? He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. En un instante hablaré acerca de una nación, o de un reino, para arrancar, y derribar, y destruir. Y si esta nación de la cual he hablado se vuelve de su maldad, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerle.  Y en un instante hablaré acerca de una nación y de un reino, para edificar y para plantar”.

Nuestro Dios es soberano, es bueno y justo. Sus poderosas manos son bondadosas conque tiene humildad de espíritu, y son manos fuertes con el que es de soberbio corazón. Llegado el tiempo en el que la vasija ha pasado por todo el proceso, el alfarero la pinta y decora, pues saldrá del taller a ocupar lugares de privilegio y participará de importantes eventos en la corte real.   

Del mismo modo nuestro Dios levanta sus vasijas a lugares de privilegio y bendición, depositando sus tesoros, por eso nos dice la Biblia que nosotros somos “vasijas de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de los hombres”. Por eso debemos tener presente que toda la gloria es del Señor.  
    

Alabado sea Dios, Alfarero Divino, quien tiene grandes planes con cada uno; en ciertas ocasiones estos planes sufren o son dañados. Pero Dios tiene el poder para restaurar, y ante un verdadero arrepentimiento levanta cada vida y hace mucho más de lo que esperamos. 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. (No te desanimes Dios restaura).

Te invitamos a leer: "EL PLAN DE DIOS PREVALECERÁ". 



8.12.16

Confia en las manos de Dios

CONFÍA EN LAS MANOS DE DIOS. La Biblia nos dice en Jeremías 18: 4a: “Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano”. Debemos tener en cuenta que cuando el alfarero empieza su labor, ya está en su mente la vasija que diseñará. Podemos entonces concluir que el Señor ha planeado un diseño y propósito para cada una de nuestras vidas, desde antes de la fundación del mundo. Él es Arquitecto por excelencia.

En el proceso de elaboración de las vasijas podemos encontrarnos con corazones afectados, algunas vasijas quebradas, y en otras ocasiones soldados heridos. Por eso aunque el Señor tiene grandes proyectos y su amor por sus hijos es inmenso, a veces la vasija se echa a perder, por diversas circunstancias (dureza del material, impurezas, falta de consistencia, algunas piedras y objetos extraños, entre otros).

Podemos hacer referencia aquí a dones espirituales mal usados, líderes que se apartaron del camino del Señor, hermanos que caen y se estancan, resentimientos sin un verdadero perdón, otros se quedaron en el proceso, entre otras situaciones.

A pesar de todo esto el Señor Jesús tiene el poder para restaurar, nos dice la Escritura: “y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla” Jeremías 18:4b. Es muy interesante ver que el alfarero hace una vasija mejor y nueva, y  utiliza el mismo material, Dios no desecha a nadie. El Señor es bueno y poderoso. Siempre hará cosas mejores, su amor lo puede todo.

 Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. (Confía en las manos de Dios).

Te invitamos a leer: "EL PLAN DE DIOS PREVALECERÁ". 



Isaías 62:1-4

“Por amor de Sion no callaré, Y por amor de Jerusalén no me estaré quieto, Hasta que salga su justicia como resplandor, Y su salvación se encienda como antorcha. Entonces verán las naciones tu justicia, Y todos los reyes tu gloria, Y te llamarán con un nombre nuevo, Que la boca del SEÑOR determinará. Serás también corona de hermosura en la mano del SEÑOR, Y diadema real en la palma de tu Dios. Nunca más se dirá de ti: "Abandonada," Ni de tu tierra se dirá jamás: "Desolada;" Sino que se te llamará: "Mi deleite está en ella," Y a tu tierra: "Prometida." Porque en ti se deleita el SEÑOR”.

Dios Ensename a Hacer tu Voluntad

(Te invito a leer: Sermones escritos para predicar).  

DIOS ENSÉÑAME A HACER TU VOLUNTAD. Según la Escritura cuando el Señor mandó a Ananías a ministrar a Saulo de Tarso, le dijo: “ve, porque instrumento (vasija) escogido me es este”. 

Nosotros somos hijos de Dios con un poderoso plan creado por el Señor, y él mismo nos conduce en un proceso de maduración, y tiene como propósito principal formar la imagen de Cristo en cada uno de nosotros, y para este fin utilizará todas las herramientas necesarias para alcanzar su objetivo. Él es el alfarero y nosotros barro en sus manos poderosas y bondadosas.  

Jeremías 18:1-2 “Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras”  

Debemos destacar la obediencia del profeta. Lo primero que el Señor le encomienda a Jeremías es: “Levántate”, podemos aplicar éste término desde la parte física y también emocional. Tal vez estaba cansado o muy cómodo. Jeremías estaba emocionalmente afectado, ya que el pueblo hebreo estaba bajo la opresión de Babilonia, Israel estaba en una gran decadencia moral y  espiritual; fue además un tiempo de guerras y crisis, y Jeremías enfrenta la oposición y rechazo de sus hermanos, otros profetas y reyes.

(Te invito a leer: Sermones escritos para predicar).  

Su mensaje fue de juicio, y lo más seguro es que esto había traído desaliento sobre el profeta, pero vemos que el Señor le dice: “Levántate”. En otras palabras sal de esa condición.     

El profeta decide rendir su razón para obedecer la revelación divina. En diversas ocasiones obedecer al Señor implica avanzar, aunque no entendamos lo que está ocurriendo, detrás de la obediencia están escondidos grandes hechos de Dios y múltiples bendiciones, como le ocurrió al profeta Elías cuando el Señor lo envió para ser alimentado por una viuda en Sarepta de Sidón (mujer que con su hijo estaban a punto de morir de hambre). Dios nos enseña varias cosas en éste pasaje:

a) El Señor conoce muy bien el escenario a donde nos lleva para enseñarnos (en éste caso le dijo a Jeremías: “vete a casa del alfarero”).

b) Obedecer nos hace caminara hacia la revelación y bendición del Señor (por eso le dijo: “allí te haré oír mis palabras”).

c) El sometimiento al Señor es vital para ser transformado por su poder, el texto de hoy nos sigue diciendo: “Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda”, Jeremías 18:3 (el profeta Jeremías “desciende”, probablemente la casa del profeta estaba en un lugar más alto y debe bajar; a veces “descender” no es agradable, pero sin duda alguna es necesario, es formación divina).

(Te invito a leer: Sermones escritos para predicar).  

La casa del alfarero nos habla de aquel escenario dónde Dios trabaja en nuestro corazón, y allí Dios quiere que se desarrollen aquellas cosas fundamentales para ser instrumentos poderosos en sus manos, como son la obediencia, humildad y dependencia. Gracias Dios por lo que haces en nuestra vida. 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. (Dios enséñame a hacer tu voluntad).

Te invitamos a leer: "VICTORIA A PESAR DE TODO". 



7.12.16

Decide Perdonar

Cuando el corazón humano está resentido puede abusar del poder o autoridad que se le delega, acerca de José Génesis 42:16-17 nos dice: “Enviad uno de vosotros, y traiga a vuestro hermano; y vosotros quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si hay verdad en vosotros; y si no, vive Faraón, que sois espías. Y los juntó en la cárcel por tres días”.

Para ese tiempo José era el gobernador de Egipto, la segunda persona con más autoridad en el imperio después del faraón. Podemos ver que es posible continuar viviendo, alcanzar muchos éxitos y metas significativas, y aun llegar a altas posiciones de autoridad con el corazón herido y resentido.


(Te invitamos a leer: Buscando la presencia de Dios.).


La Biblia nos enseña que José envió a sus hermanos a la cárcel por 3 días, aunque no habían desobedecido las leyes egipcias. Entonces no importa cuanta autoridad o unción llegues a tener, o cuanta prosperidad llegues a alcanzar, podemos cometer errores y equivocarnos, por eso debemos tener presente que estaremos aprendiendo continuamente y que el proceso de Dios continúa en nosotros cada día.

Por el resentimiento el corazón es incapaz de expresar el amor (esto lo vemos por ejemplo en Génesis 42:24 “Y José se apartó de ellos, y lloró: después volvió a ellos, y les habló, y tomó de entre ellos a Simeón, y lo aprisionó a vista de ellos”. 

Eran sus hermanos, instrumentos para volver a su padre Jacob, la Biblia nos dice además que: “sus entrañas se conmovieron… se contuvo”, José lloraba cuando estaba solo. Finalmente José perdonó a su hermanos y pudieron restaurar las relaciones familiares. Decide perdonar.  

(Te invitamos a leer: Deposita tu confianza en Dios. ). 

En muchas ocasiones las heridas logran impedir la manifestación del amor entre padres e hijos, entre esposos, etc. ¿Por qué ocurre esto? Quizá la persona se quiere mostrar “más fuerte”, o tal vez quiere “desquitarse”, a lo mejor desea que sientan el dolor que un día le hicieron sentir; entonces la falta de perdón genuina y la ausencia de sanidad en el corazón lastimado hace que la persona sea dura, áspera y soberbia.  

La Biblia nos enseña que es fundamental perdonar, ante el dolor por las heridas debemos ir al Señor Jesús quien sana el corazón humano. Con su ayuda y poder, es posible perdonar y sanar las relaciones familiares, debemos tener presente que Dios quiere la sanidad y salvación para las familias.

No podemos evitarlo las ofensas y heridas son parte del camino, pero el Señor Jesús nos manda a perdonar, el amor de Dios es la más poderosa arma contra las tinieblas. Perdonar es una decisión y esto trae libertad , restauración, sanidad y bendición.     


(Te invitamos a leer: Dios trae lo mejor para tu vida. ). 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. (Decide perdonar).



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6.12.16

Restaurando la Comunion Familiar | Perdon

El encuentro de José con sus hermanos no fue fácil para ninguno de ellos. Nos dice la Escritura: “Y José, cuando vio a sus hermanos, los conoció; mas hizo como que no los conocía, y les habló ásperamente… les dijo: Espías sois; por ver lo descubierto del país habéis venido” Génesis 42:7-9.   

Podemos ver en las expresiones de José palabras fuertes y ásperas. Él les habla como ellos le hablaron en el pasado, según Génesis 37:4 sus hermanos “le aborrecían y no podían hablarle pacíficamente” y en este momento es José quien les habla ásperamente, es decir con dureza.

¿Qué significan las “palabras ásperas”? el término ásperamente es traducido de la palabra hebrea “cashé” que significa además: severo, duro, brusco, recio. Entonces son palabras cargadas de ira, enojo, son expresiones crueles y violentas con las cuales se hace evidente lo que hay en el corazón (¿venganza tal vez?). Debemos recordar que por las palabras se conoce el estado del corazón.

El Señor Jesús lo dijo: “el hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”. Por eso debemos procurar el poder sanador de Dios, y ejercer el continuo perdón, y así el tesoro del corazón será lleno del carácter de Jesucristo, será el amor verdadero lo que gobierne sus acciones y palabras.

Vemos también expresiones temerarias que dice José. En ésta porción bíblica él los acusa de ser espías y dice que están allí para reconocer o ubicar las debilidades del imperio del faraón y posteriormente planear un ataque o invasión. Sin embargo debemos tener presente que él sabía quiénes eran ellos.

Han transcurrido unos 22 años sin José haber visto a sus hermanos y les habla duramente. Entonces esto permite concluir que el sólo paso del tiempo no es suficiente para sanar las heridas y los dolores del corazón, pues en realidad quien sana el corazón quebrantado es Jesucristo el Señor. Es Dios quien restaura el alma herida, y en ese aspecto el perdón genuino es vital.

Evitemos el resentimiento, pues sin arreglar ese tema podemos utilizar expresiones que acusan y condenan precipitadamente y su fundamento es falso, frases como: “Usted me quería robar”, “Usted me ha querido muerto(a)”, “Usted no me ama”, “Usted no parece mi hijo(a)”, entre otras.

Más bien la Biblia nos dice: “Vence con el bien el mal” “amad a vuestros enemigos” así pues vemos que el amor de Dios debe ser nuestra arma para vencer el odio, rencor y toda obra que las tinieblas quieran promover en nuestro corazón.     

"Pero Yo les digo: amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen, para que ustedes sean hijos de su Padre que está en los cielos; porque El hace salir Su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. "Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa tienen? ¿No hacen también lo mismo los recaudadores de impuestos? "Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen más que otros? ¿No hacen también lo mismo los Gentiles (los paganos)? "Por tanto, sean ustedes perfectos como su Padre celestial es perfecto” Mateo 5:44-48. 

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. (Restaurando la comunión familiar - Perdón).




5.12.16

Cuida tu corazon del resentimiento

En el corazón del Señor está el bendecir a nuestras familias, pero en muchas ocasiones nuestra soberbia estorba la manifestación de aquella bendición. En ciertas ocasiones las cosas en el hogar se ponen complicadas y difíciles, el ambiente familiar se pone tenso y más bien no se desea volver a casa.

Debemos procurar mirar no sólo nuestra familia o las acciones de sus miembros, sino que debemos considerar la condición de nuestro corazón, y más bien acercarnos al Señor, pues él es la fuente del verdadero amor. Vamos a considerar el caso de la familia de José, el hijo de Jacob:       

Génesis 42:7-9 “Al ver José a sus hermanos, los reconoció, pero fingió no conocerlos y les habló duramente. Y les dijo: "¿De dónde han venido?" "De la tierra de Canaán para comprar alimentos," le respondieron ellos. José había reconocido a sus hermanos, aunque ellos no lo habían reconocido a él. José se acordó de los sueños que había tenido acerca de ellos, y les dijo: "Ustedes son espías. Han venido para ver las partes indefensas de nuestra tierra” 

Tengamos en cuenta que el Señor Jesús dijo: “por la abundancia del corazón, habla la boca”, entonces a través de sus palabras podemos identificar un corazón herido o gobernado por malos sentimientos. Aquí por ejemplo podemos ver la indiferencia en el trato a la familia.

La Escritura nos muestra que cuando José era un adolescente, sus hermanos “le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente”, también nos dice que “le tenían envidia”, ellos le apodaban el soñador y cierta ocasión dijeron: “matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: alguna mala bestia o devoró”. Su amargura de corazón y resentimiento los llevó a planear un homicidio.

Para el tiempo del pasaje bíblico de hoy (Génesis 42:7-9) la Biblia nos enseña que José era el gobernador de Egipto, y vemos cómo su corazón reacciona al recordar un dolor del pasado, un dolor de su adolescencia provocado por su hermanos. Como a veces sucede con nosotros cuando recordamos conflictos con los hermanos, o se recuerdan las comparaciones, los abusos, las ofensas, quizá las burlas, entre otros. José los acusó de ser espías, pero en realidad no lo eran.


Es necesario perdonar, pues el perdón genuino trae libertad, sanidad y restauración. Perdonar es obedecer a Jesús, pues él dijo: “Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzgados: No condenéis, y no seréis condenados: Perdonad, y seréis perdonados” Juan 6:36-37.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. (Cuida tu corazón del resentimiento).

Te invitamos a leer: Devocional "DE LA CÁRCEL AL PALACIO".