18.7.13

A MAYOR OPOSICION, MAYOR MULTIPLICACION.

En Egipto el pueblo de Israel se había multiplicado y eran numerosos y fuertes en extremo. Entonces el rey egipcio planeó someterlos a trabajos pesados, edificando ciudades. 

Sin embargo “cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban”, ésta misma situación la podemos ver en varios momentos de la historia del pueblo de Dios (por ej: durante los tres primeros siglos la iglesia cristiana, fue intensamente perseguida, sin embargo logró impactar el mundo conocido). Podemos concluir entonces que a mayor persecución, mayor crecimiento y multiplicación.
La Escritura también nos enseña: “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros” (1 Ped. 4:14), y esto lo vemos por ejemplo, cuando la iglesia del primer siglo fue perseguida, pues la unción de Dios que vino a reposar sobre la iglesia y sobre sus líderes era mayor, manifestándose en milagros, maravillas y señales sobrenaturales. Es por esto entonces, que debemos gozarnos y prepararnos para las bendiciones del cielo y un mayor respaldo de Dios, cuando seamos calumniados, obstaculizados o cuestionados por hacer la voluntad del Señor.

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12.7.13

DIOS ES EL SANADOR DE NUESTRO CORAZON


Es interesante ver en la vida de José, el hijo de Jacob, que es posible seguir viviendo, lograr éxitos y grandes metas, y aun llegar a gobernar con el corazón herido. A pesar de los grandes logros, José requería la sanidad de su corazón, y es Dios quien prepara el escenario, pues se encuentra con sus hermanos, quienes habían intentado matarlo. José en medio del dolor los perdona y bendice. 

No importa cuanta unción llegues a alcanzar, o cuan prospero llegues a ser, o los niveles de autoridad a los cuales Dios te permita llegar, siempre estaremos aprendiendo y siendo procesados por las manos del Alfarero Divino. Es fundamental que ésta sanidad venga, que el hijo de Dios la acepte y asimile, pues de lo contrario, el corazón herido dañará a los que están bajo su dirección, por su inseguridad provocará deserción en sus filas y conducirá al caos y fracaso el grupo que dirige (sea su familia, iglesia, empresa, ministerio, etc.).

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5.7.13

UN ALTAR DE ADORACION (EL-BET-EL)

Un día Jacob edificó un altar a Dios, y esto implica trabajo y esfuerzo. El altar es símbolo de la adoración a Dios y la comunión con él. Debemos reconocer que la comunión con Dios demanda de nosotros perseverancia, expectativa y una continua pasión por el Señor, pues es algo que no se construye de la noche a la mañana (requiere tiempo), ni es el resultado de un accidente...  

Años atrás Jacob había estado en éste mismo lugar y había tenido un encuentro con Dios y llamó a ese lugar: Bet-el, que significa casa de Dios, impresionado por el poder de Dios, pero ahora Jacob vuelve al mismo lugar y lo llama El-bet-el, que significa el Dios de la casa de Dios, ahora ya no está impresionado por Sus obras, ni por Su casa, sino por el Dios que hace las obras, el Dios que habita la casa, ahora conoce más a Dios, su amor, su fidelidad, su cuidado y protección.

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27.6.13

SOMOS HIJOS DE DIOS


Una vez escuché a un grupo de niños que se estaban burlando de un niño de la escuela que era hijo adoptivo. Le dijeron a él, "Tú no eres el verdadero hijo de tu papá." Él se aguantó lo más que pudo, pero al final les contestó: "Lo único que les puedo decir es que mi padre me escogió a mí, pero quizá sus padres no pudieron hacer otra cosa que aceptarlos a ustedes". Fuimos escogidos por Dios, para ser sus hijos, y por su gracia “estaremos para siempre con el Señor”, sirviéndole y adorándole, es necesario aprender acerca de los privilegios que tendremos en el cielo, pues nuestra ciudadanía es celestial, somos hijos de Dios.


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18.6.13

PUEDES CONFIAR EN DIOS


Recordemos que Isaac nace en la vejez de Abraham y Sara, y que que ambos se habían reído cuando Dios les hizo ésta promesa, pues eran de edad avanzada. Es en éste marco cuando Dios les pregunta: “¿hay alguna cosa difícil para Dios?” (Gén. 18:14), y la respuesta es una sola: “No, no hay nada difícil para Dios”. Aunque veamos las circunstancias adversas y contrarias, aunque nuestra razón nos diga que no es posible y otros concluyan diciendo que es una fantasía, sí Dios lo dijo, él lo hará. Entonces persevera, continúa avanzando, él es fiel a su palabra, él no te miente y no te decepcionará.

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11.6.13

CAMINANDO EN LOS TIEMPOS DE DIOS


Nuestros tiempos están en las manos de Dios. Vemos por ejemplo que a José (el hijo de Jacob), le llegó el tiempo de ir al faraón para interpretar sus sueños. Dios quiere usarnos en gran manera, sin embargo él desea trabajar primero en nuestro ser (carácter) y luego en nuestro quehacer (servicio). 

En José vemos la manifestación de los dones divinos, desde su adolescencia, tenía 17 años cuando fue vendido por sus hermanos y pasó trece años entre la casa de Potifar y la cárcel, lugares donde aprendió no sólo administración, sino perdón, tolerancia, humildad, sujeción, responsabilidad, etc, y desarrolló aún más el don recibido del cielo. Ahora el Señor, aprueba su aparición en público, y José tiene claro su lugar y da la gloria a Dios, pues dice a faraón: 

“No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia al faraón” (Génesis 41:16).

 Caminemos con Dios y en sus tiempos, él todo lo hace bien, no te apresures, ni te estanques, sólo síguelo, él hará su voluntad y todos verán la gloria de Dios. 

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4.6.13

PROCUREMOS OÍR LA VOZ DE DIOS



Cuando enfrentamos tiempos de adversidad, casi que por instinto de salvación, reaccionamos diseñando rápidamente un plan a seguir, procurando superar la crisis que atravesamos. De ésta manera reaccionó Isaac, pues Gén. 26:1  nos dice que:

“hubo hambre en la tierra” y él planeó ir a Egipto, como hacían las personas de la época ante ésta situación. Sin embargo Dios le habla, no sólo para prevenirlo sino para conducirlo al lugar de la bendición. Esto implica un desafío para Isaac, pues debe desarrollar y mantener un corazón sensible a Dios para seguir Su voz, el Señor le dice: 

“habita en la tierra que yo te diré” (por eso debemos invertir más tiempo en la escuela del Espíritu, para escuchar a Dios y desarrollar un corazón sensible a Su dirección, esto nos librará de dolorosos fracasos y penosas vergüenzas). Procuremos alcanzar el testimonio de su Espíritu y seguir su dirección, allí reside la verdadera bendición.