Mostrando entradas con la etiqueta maná. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta maná. Mostrar todas las entradas

7.4.14

EN GILGAL DEJO DE CAER EL MANA

EN GILGAL CESÓ EL MANÁ
"Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año” Josué 5:12. Nuestro corazón debe mantener una comunión continua y sensible a la voluntad de Dios y a sus tiempos, pues el maná fue la provisión en el desierto, pero en la tierra prometida las cosas cambiarían. Dios es propicio para cada tiempo de nuestra vida. 

Los frutos de Canaán representan lo nuevo de Dios. Ahora comienza un nuevo tiempo, hay cambios en su estilo de vida, pues por años salieron a recoger el maná que caía del cielo, pero ahora comienzan un nuevo tiempo, entran en una nueva tierra, algo nuevo ha llegado, y Dios lo deja claro, pues cesó el maná (bendición de Dios para el desierto, pero Dios mismo lo suspende, y ahora deben tomar los frutos de la nueva tierra). En reemplazo del maná, ahora recogen los frutos de la tierra que Dios les había prometido, pues Dios no miente, él cumple Su palabra, él nos lleva de gloria en gloria. Dios por su Espíritu ha dispuesto revelarnos sus planes y diseños, esto implica sin duda una comunión íntima y constante, pues él se revela en el secreto. 

Autor: Pastor Gonzalo Sanabria A. 
  

9.1.14

PAN DEL CIELO

MANÁ PAN DEL CIELO
“Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo", Éx. 16:4. 
Dios habla a Moisés, no sólo porque era quien estaba a cargo, sino porque era un corazón sensible en el desierto (Recordemos que el sol endurece el barro, pero ablanda el hielo. A veces ante el difícil camino algunos corazones se endurecen, pero Moisés mantuvo un corazón sensible a Dios). Dios le dice a Moisés: “haré llover pan del cielo”, aunque eso nunca antes había ocurrido, aunque hacer llover en el desierto ya era difícil, y hacer llover pan era algo único y humanamente imposible, Moisés confió plenamente en las palabras del Señor. Es interesante tener en cuenta el pan en tiempos de Moisés, algunos alargados, redondos, de tamaño personal y familiar, de color café oscuro y claro, y él pudo imaginárselos así, pero el maná pan del cielo era “como semilla de culantro (cilantro), blanco, y su sabor como hojuelas con miel” (Éx. 16:31). Concluimos entonces que aunque Dios siempre hace lo que dice, no siempre lo hace como nos lo imaginamos.
Te invitamos a leer: NO RENUNCIES A TU MILAGRO.