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29.11.16

Jesus Sana a un Ciego

Cuando Jesús sanó al ciego de Betsaida (Marcos 8:24-25) le preguntó ¿ves algo? El hombre dijo: “Veo los hombres, pues veo que andan como árboles”. Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.

La expresión “Fue restablecido” es interesante pues la palabra restablecer es una traducción del término griego “apokadsítemi” que significa también: restituir, restaurar, devolver, reponer (es entonces una acción que conduce a la restauración completa de algo que fue dañado). Por eso cuando nos acercamos al Señor Jesucristo empieza una verdadera restauración.

La vida de éste hombre fue restituida o restaurada, su visión, su familia, la vida en sociedad, su participación en el templo judío, también su propósito de vida. Por supuesto su mayor satisfacción fue ver al Señor Jesús, experimentar su toque y ser transformado por su poder (recordemos que el Señor dijo: “los limpios de corazón verán a Dios”).

Quizá la maldad ha deformado nuestra visión y confianza en el poder y cuidado de Dios, probablemente hemos dado lugar al enemigo de nuestras almas para dañar nuestra confianza y esperanza del futuro, pero ten presente el Todopoderoso restaura nuestra visión y confianza en él.   

En otras ocasiones no logramos identificar las circunstancias de la vida, o no podemos ver de claramente el diseño divino para nuestra vida, y por eso el potencial que él ha delegado en nosotros está estancado. En otras momentos ocurre que durante el proceso del milagro (restauración, sanidad, liberación), aparece el cansancio o la decepción, y requerimos de nuestro buen  Dios nuevas fuerzas para perseverar.


Entonces él viene con restitución, el Señor viene a transformar la condición del ser humano, él es poderoso para cambiar y restaurar todas las cosas según su soberana voluntad e gran poder. Dios es bueno, puedes confiar en él.

Escrito por Pastor Gonzalo Sanabria. (Jesús sana a un ciego).

Te invitamos a leer: "DIOS NO MIENTE".  



20.9.14

TRANSFORMADO POR EL TOQUE DE JESUS

TRANSFORMADO POR EL TOQUE DE JESÚS
“Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase... y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos”, Mr. 8:22-25.

Reflexionemos inicialmente la vida del ciego. A ciencia cierta no sabemos cuánto llevaba así, ni el origen de su enfermedad, lo más seguro es que era un mendigo, quizá no tenía familia ni trabajo, y si era levita no podía ser sacerdote (por normas de la Ley). 

Él dependía de otros, y convivía con miedos ante una total y continua oscuridad. Caminar a ciegas es muy difícil, continuamente tropezaba. Su capacidad productividad era practicamente nula. Era menospreciado y tratado con indiferencia. 

Pero un día apareció Aquel que es la Luz del mundo: Jesucristo. Con Su amor y poder lo tocó y su vida transformó. La más hermosa imagen que vio fue al mismo Señor. Su vida fue restituida: visión, familia, sociedad, asistir al templo, propósito de vida, su más grande satisfacción: ver a Jesús, ser tocado y transformado por su poder. Gloria a Dios por Su obra. 

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Autor: Pastor Gonzalo Sanabria A.