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5.11.13

JOSE EN LA CASA DE POTIFAR

      “Pero Jehová estaba con José, quien llegó a ser un hombre próspero… Gén. 39:2.   

La porción bíblica de hoy, destaca la bendición sobrenatural de Dios sobre José en la casa de Potifar, capitán egipcio, y la razón se describe en la primera frase “Pero Jehová estaba con José”. Sus hermanos lo habían rechazado, su padre pensaba que estaba muerto, y él estaba en tierra extranjera, pero no estaba sólo, Dios estaba con él, y esto es lo más importante. La Biblia nos añade “y fue varón prospero”, el término hebreo “prospero” usado aquí es “tsalákj” y traduce además: empujar hacia adelante, triunfar, lograr (lo que nos deja ver la actitud de fe, pujante y diligente de José, a pesar de las circunstancias). José halló gracia a los ojos de Potifar, es decir el favor de Dios estaba con José. El favor de Dios es aquella virtud, es aquel espíritu superior, es aquel resplandor, otorgado por Dios que hace destacar a sus hijos, que respalda de manera sobrenatural los oficios, profesiones, o proyectos encomendados a los hijos de Dios. Sé fiel a Dios, síguelo y él te bendecirá.

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12.7.13

DIOS ES EL SANADOR DE NUESTRO CORAZON


Es interesante ver en la vida de José, el hijo de Jacob, que es posible seguir viviendo, lograr éxitos y grandes metas, y aun llegar a gobernar con el corazón herido. A pesar de los grandes logros, José requería la sanidad de su corazón, y es Dios quien prepara el escenario, pues se encuentra con sus hermanos, quienes habían intentado matarlo. José en medio del dolor los perdona y bendice. 

No importa cuanta unción llegues a alcanzar, o cuan prospero llegues a ser, o los niveles de autoridad a los cuales Dios te permita llegar, siempre estaremos aprendiendo y siendo procesados por las manos del Alfarero Divino. Es fundamental que ésta sanidad venga, que el hijo de Dios la acepte y asimile, pues de lo contrario, el corazón herido dañará a los que están bajo su dirección, por su inseguridad provocará deserción en sus filas y conducirá al caos y fracaso el grupo que dirige (sea su familia, iglesia, empresa, ministerio, etc.).

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11.6.13

CAMINANDO EN LOS TIEMPOS DE DIOS


Nuestros tiempos están en las manos de Dios. Vemos por ejemplo que a José (el hijo de Jacob), le llegó el tiempo de ir al faraón para interpretar sus sueños. Dios quiere usarnos en gran manera, sin embargo él desea trabajar primero en nuestro ser (carácter) y luego en nuestro quehacer (servicio). 

En José vemos la manifestación de los dones divinos, desde su adolescencia, tenía 17 años cuando fue vendido por sus hermanos y pasó trece años entre la casa de Potifar y la cárcel, lugares donde aprendió no sólo administración, sino perdón, tolerancia, humildad, sujeción, responsabilidad, etc, y desarrolló aún más el don recibido del cielo. Ahora el Señor, aprueba su aparición en público, y José tiene claro su lugar y da la gloria a Dios, pues dice a faraón: 

“No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia al faraón” (Génesis 41:16).

 Caminemos con Dios y en sus tiempos, él todo lo hace bien, no te apresures, ni te estanques, sólo síguelo, él hará su voluntad y todos verán la gloria de Dios. 

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