domingo, 9 de febrero de 2014

ABRAHAM RESCATA A LOT

ABRAHAM RESCATA A LOT
“Oyó Abram que su pariente (Lot) estaba prisionero, y armó a sus criados… y los siguió hasta Dan… él y sus siervos, y les atacó, y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente”, Génesis 14:14-16. Lot vivía sin discernimiento, pues la ciudad donde vivía Lot era Sodoma, estaba allí con su familia e hijos, era un lugar conocido por su depravación, desde el más pequeño hasta el más grande, y Lot escogió ese lugar porque lo vio bonito y “prospero”, pero no había temor de Dios, ni era el lugar apropiado para la educación de sus hijos. 

Su nombre Lot significa: envuelto, cubierto, oculto, escondido. Es decir, su propia oscuridad, sus propias tinieblas lo llevaron a Sodoma. La práctica homosexual en la Biblia se denomina varias veces sodomía, en relación a lo que caracterizaba a ésta ciudad. Allí Lot fue despojado y hecho prisionero, el enemigo tomó a Lot, a su familia y sus bienes. Finalmente Abraham luchó por ellos y los liberó. Esa debe ser nuestra actitud, luchar y perseverar por la salvación de nuestra familia, pues también es el deseo de Dios.

Autor: Pastor Gonzalo Sanabria A. Escrito para Estudios y sermones.com Autorizado para publicarse en Reflexiones y pensamientos cristianos.   
  
Dvc. 48.  

lunes, 3 de febrero de 2014

EL PROFETA ELIAS Y LA VIUDA

EL PROFETA ELÍAS Y LA VIUDA
"Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente", 1 Reyes 17:8-9. 

Dios tiene planeado un gran milagro, pero requiere la obediencia de Elías y la acción obediente de la viuda, ambos oyen a Dios, ambos deben obedecer a Dios: Elías debe ir a Sarepta de Sidón y la viuda debe alimentarlo. 

Cuando seguimos la voz de Dios no sólo seremos testigos de un milagro sino instrumentos para el mismo. La sequía duró tres años y medio, y en la casa de la viuda, Elías estuvo dos años aproximadamente. 

Cada mañana cuando ella llegaba a la cocina, allí estaba el aceite y la harina, allí estaba Dios cuidando de su siervo Elías, cuidando de la viuda y de su hijo. No importa si hay sequía, si la economía mundial se balancea de un lado a otro, miremos a Cristo, nuestro proveedor, él es quien nos sustenta, caminemos en su palabra, en sus principios, dale a Dios el lugar que le corresponde, y él actuará a tu favor. Dios no cambia el sigue haciendo milagros.

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Autor: Pastor Gonzalo Sanabria A. 
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